Entrar a una tienda llena de frascos puede ser abrumador. Si es tu primer perfume, no necesitas saber de perfumería; necesitas un método sencillo.
¿Qué olores me gustan?
Piensa en lo que te agrada fuera de los perfumes: el jabón, la vainilla, el café, el pasto recién cortado. Eso te dice si te inclinas por lo fresco, lo dulce, lo amaderado o lo floral.
¿Para qué ocasión lo quiero?
Para el día a día y el trabajo, suelen funcionar mejor los aromas frescos o suaves; para la noche, los más intensos. Si quieres uno solo para todo, busca algo versátil y de intensidad media.
¿Qué clima tengo?
En tierra caliente se siente más fuerte y se agota antes: conviene algo fresco. En clima frío se defienden mejor los aromas cálidos.
¿Cómo lo pruebo?
Ponlo en la piel (no solo en el papelito), espera unos minutos y vuelve a olerlo a las dos o tres horas. Así conoces cómo evoluciona: lo explicamos en pirámide olfativa. No pruebes más de tres o cuatro a la vez, porque la nariz se cansa.
¿Qué miro antes de pagar?
El tamaño, el precio por mililitro (la calculadora de precio por ml te ayuda) y qué significa cada etiqueta de calidad: qué es «Calidad 1.1».
Si quieres verlo todo junto, vuelve a la guía cómo elegir, probar y hacer que duren tus perfumes.













